MARZO 29

Domingo 29 de Marzo, 2009.

Gusto da leer la prensa. Nada ocurre en el Musel. Nada ocurre en la Universidad. Nada ocurre en torno a las potencias disgregadoras y excluyentes que representan los nidos de bablistas que van ocupando nuestros sotos y bosques de este a oeste y de norte a sur a la espera de la "c'oficialidad" soñada.

Ya que no hay minas. Ya que nadie sabe arreglar la pésima tuneladora que a la limón hicieron el matrimonio Mitsu-Durofelgue. Y que ahora disuelto el matrimonio el custodio de la Cosa, es decir, la Duro no sabe arreglar para ver si de una vez terminamos con la perforación de doña Lena.

De antiguo los asturianos no tienen peor enemigo que los asturianos. La inpacidad de Duro es hoy prueba ominosa. No avanzamos porque no sabemos, porque no podemos; no avanza el túnel por culpa de nuestra tuneladora..., luego que vengan los que ocultan esta vergüenza a pedir cuentas a Zapatero, a Maleni, a Trevin o el ciego de la esquina que vende con buena voz un especial que no toca nunca. Ni en Salas. Ni en La Granda.

Solo toca en Asturias el tocomocho... La Regasificadora. La Recalificación. Ni la gasificadora, ni la calificación valen, todo ha de ser en Re, como le gusta a Riopredre, que es especialista, precisamente, en dar un muy personalizado Re, que sirve para poner a todos en su contra. Viejos frailes ateos. Toda una vida en el claustro para hacer la puñeta a sus compañeros. Toda una vida de odios, ¡o dios! De incapacidad, de incompetencia. Al hermano lego le han hecho eminencia cardenalicia, y al Faro Vidio, rey del oricio. Pueblo de cardenales y reyes. Los cardenales sin hacer hijos, los reyes haciéndolos para colocarlos en el trono, en las cajas, en las aseguradoras. Patrones de pesca. Viajeros. Los cardenales no tienen nietos reconocidos porque usan ropones y escondan sus miembros en larguísima cola.

Dicen que el Pio Ateneo Jovellanos de Gijón, monumento de la beataría intelectual octogenaria, donde disertan píos y boas, tanto el alto como el enano, va a llevar por los aires a sus fieles para ponerlos al pie de su don Carlos Os Oro, ar zo bis po. En Valencia regalan trajes de caballero, mantillas de señora, y zapatillas de niño. Habrá familias que viajen hasta con los abuelitos... Todo sea por el dios valenciano, la horchata y la pa ella. Pa rita. Pa camp anarios. Hijos de Borgia. El Re Bispo, va a Valencia para dividir la plaza. Lo tiene escrito satán en su escudo, “divido y venzo”. “Mientras barajo no pierdo”, escribió el papa luna a su hijo predilecto. Antes los papas, algunos tenían hijos, todos familia, ahora sólo tienen ideas y por no andar por el mundo cuando hablan dicen teologías. Si a los monoteístas les colocaran un condón de boca, el mundo daría gran paso para su felicidad. Desde que judíos y moros se conformaron con un solo dios, el mundo anda a la greña. Por dios. O parado, por la tuneladora de doña Lena.

Asturias tendría que hacer un ERE enorme, y mandar a todos los responsables, unos al seminario de donde se escaparon, otros a redes, para que queden allí, bien enredados en las bellezas de la naturaleza. Al zoo, el resto, que hay mucho mono, aunque alguno sea bueno. Y a un ex magnífico, a beber de la fuente de los siete caños de la zarzuela, que ya tarda en recibir por herencia de los García, la gran gabela.

Amores. Odios. Abrazos. Puñaladas. Tontos del faro Vidio. Listos del Infanfanzón. Nobleza titulada. Huevos de aldea. En cagüeñes los venden recalificados y sin fecha de caducidad.

Nuestros políticos son de opereta. D. Alberto, todo lo merece. Doña Pili, también. Como ahora tiene periodista de cabecera que todo se lo escribe, nos da evangelio dominical. El de hoy, trata de los certificados. La gaviota abrió el ojo torpe del fiscal, cuando los gaviotinos le llevaron las certificaciones del registro de la propiedad... Mira que la pipa descubrió el secreto mejor guardado. Para pasar desapercibido no hay mejor cosa que visitar el registro. Lo mismo lo pensó el señor Blanco y ahora es el blanco de todos los dardos. Menos el siempre hiriente del mordaz arquitecto Rañada. Que ha puesto la lengua en la llaga de un Gijón perverso, el de los miopes de Somió, que durmieron sus glorias en los avaros brazos de un arquitecto municipal carente de todo. Fue fofo, pero listo. Destrozó el muro, los ensanches, las calles céntricas. Destrozó barrios enteros... ¡Ay, Alvarez, qué Sala no tendrás en los infiernos!. Seguro que con mayor densidad que el Berlín de tus sueños. Se enriqueció. Se enriquecieron. Vas por la calle Donato Argüelles y puedes decir a tu nieto, esta monstruosidad la construyó el constructor tal que tenía a su servicio al concejal cual; o por la plaza del Marqués; o por la calle Padilla, Covadonga, Cifuentes...

Por más de una década las enormidades del ladrillo gijonés, las que rompen armonías y nos llenan de sombras tuvieron constructor, arquitecto, aparejador y concejal... y al ciego de la quintana. El primero tocaba el violín, el segundo, tocó los cojones del consistorio en forma de villa...

Lo cuenta quien lo oyó de labios de José Manuel Palacio a dos de sus brutos en la Universidad Laboral, “Me habéis traicionado con los constructores”. Uno de los brutos, anda por la corte, el otro juega a constructor...

Los constructores, casta del dinero negro. Sacos llenos de crasos. Secos los pobres obreros. Venían de Mieres para ocupar casas con bidé..., y playa a tres mil metros.

La historia reciente de Gijón está en los pasillos de la Universidad Laboral cuando san Alberto y los brutos dieron de puñaladas al pobre inepto que paseaba los expedientes de los barrios de Gijón. Los puñales de oro, fueron regalo de los constructores. Cada matador guarda el suyo. Y la villa siguió viviendo, disfrutando, creciendo. Que hacía falta salvar un equipo, se llamaba al constructor. Que hacían falta imposiciones en la Caja se llamaba da dos constructores. Que hacía falta remodelar un barrio entero, se llamaba a tres constructores... Y así desparecieron los hermanos Fresno..., y el viejo Grupo, y los Campos Elíseos y el Continental.

¡Cuantas pitinas comen hoy del rico maíz!. Pobre Maizón. Y Menéndez, prudente, temiendo las insolvencias. No teme los 350 millones de euros que en la capitalización de la bolsa portuguesa los dineros dejaron los dineros asturianos por la caída de EdP, ni el bajonazo de ENCE, ni la caída de GAM. El fiero sólo teme, la morosidad de la clase obrera..., de los elementos constructores, de los fieles del pequeño comercio... ¡que pena de ERE!.

Carlos Emilio, que ye de Cenera, tiénlo dicho mil veces, no ye el ere, ye la era. “A los listos hay que mandalos a la era, pa que se farten”. Era de Dios y era de los Hombres. Éramos todos. Desde el no nato, pasando por el lince ibérico y terminando en el raposu de Siero, que ye donde concluye la evolución. Si te sal un fíu “raposín de siero”, coloradín y con sombreru raru, tás jodíu..., mejor hubieres abortao a tiempu.