La subordinación es aborrecible como contraria a la libertad. Sólo la ley establecida democráticamente justifica la servidumbre, nunca el mito o la leyenda.

El derecho a disponer del propio cuerpo, como señal de autodeterminación, ha sido negado sistemáticamente a través de los tiempos, por razones ajenas a la voluntad de los pueblos, pretendiéndose justificar por imperativos morales supuestamente superiores.

Cuando, democráticamente, la sociedad se libera de esos prejuicios y pretende regular y garantizar el ejercicio de tales derechos, las fuerzas reaccionarias muestran una tenaz resistencia y se oponen con todos los medios a su alcance, incluso apoyándose en la fuerza bruta cuando disponen de ella.

La sedación terminal que pone fin a la vida de enfermos que lo deseen, o la racional planificación de la familia, están en el punto de mira de muchas confesiones religiosas.

Hoy resucita la jarana el uso del preservativo y el aborto. Ingentes sumas de dinero se destinan a pagar la nueva cruzada. Se reabre la vieja y absurda polémica, que lejos de reducirse a los creyentes, pues se les supone enterados, se dirige a la sociedad entera.

Benedicto diecisex (contribución de Buenafuente), viaja al mortificado continente africano y, con sus palabras, golpea con violencia los esfuerzos para erradicar la mortífera enfermedad del VIH. El episcopado español enciende la mecha del enfrentamiento entre ciudadanos, con el anuncio de una campaña contra la decisión del gobierno de introducir una ley de plazos para despenalizar, solo en parte, el delito de aborto vigente en el código penal.

La iglesia y la corona, dos fuerzas retardatarias que desde siempre han frenado el progreso de España, sostienen esta lucha. La antiestética y mendaz consigna publicitaria que recorre el país, está alentada por la casa real, como se desprende de las manifestaciones de la reina a Pilar Urbano.

Y el gobierno socialista sigue apoyando ambas instituciones. El establecimiento de un Estado laico, o la igualdad de todos los ciudadanos, no es objeto de su atención. Se ha quedado sin Galicia y perderá Europa, al prescindir de los votantes progresistas que ya no se conforman con cuidados paliativos. O cambian la hoja de ruta, o el desahucio de la Moncloa para 2012 lo tienen asegurado.

Carlos Etcheverría. Presidente del Ateneo Republicano de Galicia.

Sábado 21-03-2009