DIARIO DE TIBURCIO MUÑOZ (13.08.08)
13 DE OCTUBRE
La noticia de hoy, bolsas aparte, es lo ocurrido ayer antes, durante y después de “EL COÑAZO” nacional.
Antes del “coñazo” de Colón, llovió. Durante “el coñazo”, el gran “simplón”, ¿Volverá, por fin a sus registros?, mostró rostro de seriedad mayor. El Jefe del Estado, como ya apuntó el señor Amadeo Martínez, hizo lo que mejor sabe hacer, “lucir marcialmente” su uniforme. En la AGZ, escribió el Inglés en su “Último Borbón”, no destacaba en los estudios, sino en las marcialidades. Después del “coñazo”, en Palacio, el Jefe del Estado, olvidando las lecciones oficiales del profesor Fernández Miranda, y las privadas del profesor Tierno Galván, resumió el comportamiento nacional frente a la crisis, con sentencia de barra de taberna popular, recomendado a los parroquianos, mientras no escampe, “aguantar el tirón”.
Magnífica recomendación, hasta ahora no oída en público, ni en corrillo semipúblico, en boca de ningún Jefe de Estado. Debe ser que otros Jefes de Estado no conviven estrechamente con el pueblo en la barra popular...; ni se forman desde niños para desempeñar de forma vitalicia esa gran responsabilidad de mando y moderación.
El Jefe del Estado, bien lo sabe lo que recomienda, porque los reyes en ejercicio viven, por lo menos desde hace dos siglos, el día a día de su cargo aguantando el tirón de sus súbditos más despiertos..., y los que disfrutan del título, expropiados de sus reinos, también aguantan diariamente el tirón de sus banqueros...
Lo dijo Bernardo de la Rionda San Martín, si no tuviéramos rey, habríamos de inventarlo. Este país anda falto de invención, y de puestos de trabajo retribuidos con salarios de 200.000€ año. Cuando andemos sobrados de ambos, aguantaremos felices todos los tirones, menos los tirones de los rateros.
-¡Señora, que le llevan el bolso!, grita el testigo. ¡Aguante el tirón!, manda la autoridad presente.
Así pasó el día de la Raza, de la Hispanidad... las 24 horas de la fiesta de la patria; pronto llegarán las de la virgen Inmaculada y Constitución... Y no lo digo con “malasaña”. Apunta amanuense, “lo señalo con devoción. “A los Masaveus, con envidia”. “A don Ovidio, con admiración: homo publico admirabilis, ora pro nobis”.
