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ATENEO REPUBLICANO DE ASTURIAS

ARA

27 Abril 2008

Tiempo de osos, de Francisco Prendes Quirós

TIEMPO DE OSOS
FRANCISCO PRENDES QUIROS

La primavera, es, además de otras mil cosas, repúblicas y mil flores, tiempo de osos. Es en primavera, o era que ahora el invierno también invita al “osado” paseo, cuando los osos de verdad salían de la osera y, felices, pastaban la nueva hierba y el arándano; más adelante, los buenos osos gozaban con la fruta de todas las clases, el ayuco, las bellotas, las castañas en las corras, las avellanas silvestres, la pera menuda del espino... No se sabía, hasta ahora mismo, en este nuevo tiempo de osos de gallinero, que las muy respetables osas y osos astures gustaran, más que de aquellos sencillos y naturales manjares, de residuos urbanos y de anchoas de Santoña; ni que, para el postre, prefirieran, a la leche del brote de las panoyas, los Molinos de la Playa... Son caprichos, cosas de los nuevos tiempos, de los nuevos de osos; cosas de la “Fundición de los fondos” y de la responsable de la “Fecundación de las osas cautivas”, por obra del oso cautivo. Es como querer repoblar los montes con Espartacos de opereta...Tiempos, los nuestros, ¡así son!, de hombres palurdos, grandes molinos y osos cautivos...

Cuatrocientos mil euros se han invertido para dotar de comodidad las cuadras y estancias de recreo de las dos osas, la Paca y la Tola, y de su amante cautivo... el Furaco cántabro. También lo es l’Abad; y el bispo, d’llí vino.

Antaño, los Osos eran fecundos, fieros y felices... Libres ellos, preferían cazar a ser cazados... Así, fue como ocurrió lo del Oso de Favila... (El Oso, no era propiedad de Favila, sino que “de Favila”, se le llama, a falta de nombre propio, -que el pueblo es siempre anónimo-). El Oso fiero, ¡cuidado Favila que viene el Oso!, ni tenía cuadras, ni estancias. Sólo tenía sus montes, su cueva y su osa, y con la osa, oseznos. Comía el fiero, sin mesa ni mantel, en la libertad del monte: ora arándanos, ora miel...

Este de primavera, concretamente, el tiempo del tercer sábado de mayo, es el tiempo del Oso Regicida, que en el 739, defendiendo su vida y su libertad, “azarpó” mortalmente al ocioso cazador furtivo.

“Cantemos serenos al oso de nuestras montañas, que abrió con su zarpa las reales entrañas… Que brilla en la altura más puro que el sol… Y que con su fiero gesto rompió las cadenas del pueblo español”

Al Oso sin nombre, lo cantaron mil poetas. Pero, sobre todo, lo cantó Camín: Alfonso Camín; “Aquí va Camín de Roces”. Camín, cantó al Oso en hermosos versos, cuando corría el agosto de 1.930. Aquel Oso de Camín, según él, “precursor de Lenine y Trostky”, era más que un oso pardo de Pajares, representaba al pueblo español de Agosto de 1.930; al pueblo que, sin saberlo, tan sólo estaba a ocho meses de extraer, con su poderosa zarpa, la rica miel republicana de las urnas...

Así lo había entendido, también, ochenta años antes, otro poeta político, también genial, también libre, D. Nicolás Estévanez Murphy, el liberal canario. D. Nicolás, oficial en el regimiento de Cangas de Onís, cuenta en sus Memorias, que acudía con sus compañeros, todo ellos jóvenes oficiales, “al sitio mismo en que Favila murió, y allí nos descubríamos respetuosamente en honor del oso regicida”.

Representaban en tan solemne ceremonia al pueblo español de 1.857, con su gesto apostaban respetuosamente por la soberanía nacional, en Cangas de Onís, -otro título para reivindicar su capitalidad-, mientras que en Madrid, reinaba Dª. Isabel II, y gobernaba: unos días el duque de Valencia; otros, el marqués de Nervión... Y de extras del pueblo, hacían Estévanez y Pi... Sixto Cámara y Prim.

Hoy, entre melindres, deshechos y anchoas, entre presidentes autónomos, mirones, barones y sesudos exministros canónicos, bailan las dos osas y el oso cántabro, las giraldillas del turista. En el “Tablao”, sesión “de 20:30 a cierre”, gran éxito de Paca, Tola y el Furaco... Gran éxito, para el espectáculo “Transición”, para repoblar las Españas de libertad en cautiverio...

Pero en Llueves, en la cueva que con una cruz señaló el señor duque de Montpensier, el de la corona francesa, aún pervive, y se celebra, cada tercer sábado de mayo, el recuerdo del Oso fiero, del Oso Pardo que con solas sus garras mató al Rey Favila. Ni conoció la servidumbre, ni bailó la giraldilla, ni degustó la anchoa cántabra... El Oso de la cruz de Llueves, Rugió, Repobló y Redimió él solo, al pueblo.

Todavía, con el Camín de 1.930, hay quien quiere contestar, si alguien le preguntara por su nombre y su pila, con aquel orgulloso y rotundo “¡Soy hermano mellizo del Oso que en el monte mató al rey Favila!”.

Tercer Sábado de Mayo, en Llueves, sobre Cangas de Onís, la capital del Reino Astur, donde Favila, desnudo, “sin corona, fajines, ni toisones”, devolvió al pueblo su vida... 5º Aniversario… de la Redención sin ira.

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