Publicidad:
Terra
La Coctelera

ATENEO REPUBLICANO DE ASTURIAS

ARA

12 Febrero 2008

Sin trono y sin altar: el sueño de una España laica, moderna, libre y republicana, de Francisco Prendes Quirós

Palabras pronunciadas por Francisco Prendes Quirós, en el acto conmemorativo del 135 aniversario de la proclamación de la I República española.

Hace ciento diez años, aproximadamente a esta misma hora un centenar de gijoneses, correligionarios nuestros ocupaban el Centro de Fusión Republicana, en el nº 57 de la calle Corrida, para conmemorar con una cena los 25 años de la proclamación de la República Española.

Allí, después de 24 años de restauración borbona seguía bullendo, en el corazón de los republicanos fusionistas, el mismo entusiasmo republicano, aunque más posado y sereno, del 11 de febrero de 1.873. El mismo credo, que en 1.869 podía leerse en “La República Española”, el primer órgano republicano gijonés: “Creo en el pueblo todopoderoso criador de la agricultura, la industria y del comercio, y en la República Federal, su única hija y próxima señora nuestra, que fue concebida por obra del sufragio universal...” Por eso hemos anunciado para hoy, la confirmación de aquel credo.

Presidiendo el acto, por razón de edad y de prestigio, con el presidente efectivo de la Fusión, D. Manuel de la Cerra, estaba D. Tomás Zarracina, rico industrial, constante republicano desde su juventud, que aquel mismo 1.898, firme en sus convicciones, deja de existir... En el próximo mes de diciembre, se cumplirán los 110 años de su fallecimiento en Madrid.

D. Tomás vivía aquí mismo, justo en la casa que hace la esquina de su calle con la de los Moros, en el piso primero, sobre donde hoy está el comercio de Benetton. Una lápida, repuesta en la fachada del nuevo edificio lo recuerda.

Si ponemos atención, aún podríamos escuchar las palabras que en el momento de la despedida iba cambiando D. Tomás con D. Manuel de la Cerra, a la puerta de su casa,

“Es justo invocar el recuerdo de aquellos hombres que nos dieron ejemplo de abnegación y de valor luchando, en medio de peligros insuperables, en contra de las ideas atrasadas que dominaban las conciencias... Y el encuentro que hoy hemos tenido, sirve, además, para estrechar los lazos de fraternidad entre los que profesamos unas mismas ideas y para levantar el espíritu y sacarnos de la apatía..., de esta especie de abismo moral en que poco a poco fue sumiendo al pueblo español la restauración en 24 años de dominación corruptora”.

Cambiad los 24 años de dominación corruptora, por los casi 33 de la reinstalación de la monarquía franquista, y las palabras del buen D. Tomás, que Manuel de la Cerra recogió en un diario, son, -amigos y correligionarios-, tan actuales y tan verdad hoy, como lo eran aquel 11 de febrero de 1.898... Y aquí estamos los republicanos, otro once de febrero, ciento diez años después, recordando los hombres honrados de 1.873, y estrechando los lazos de nuestra fraternidad republicana para salir de la apatía. Es, otra vez, el “Sursum corda”, que hizo famosa la juventud de Melquíades Alvarez.

“Como llevamos los bolsillos vacíos, sobrenadamos y no nos hundimos en el lodo de la charca política”. Escribió uno de los protagonistas de aquel limpio primer empeño republicano.

Alguien escribió después, con razón: “La República de 1.873 pudo pecar, y pecó de cándida, de inexperta, de alborotadora, de imprudente, pero no de inmoral. Se suicidó, acaso; pero no cometió crímenes más que contra sí misma”.

Salmeron, el que con tanto acierto llamara a los frailes “araganes con capucha”, y el mismo Figueras, después del 3 de enero de 1.874, tuvieron que vivir en el extranjero en situación lindante con la pobreza. Castelar tuvo que trabajar para vivir, “y como un bohemio, que pedir prestado a los amigos”. Pí, profesor y brillante abogado, al morir dejó a su familia por toda herencia, su biblioteca. Se dice que D. José Fernando González, ministro de Justicia con Pí, dejó el ministerio sin poder comprarse una buena mesa para su despacho particular.

De nuestro admirado, D. Nicolás Estévanez, en su juventud osado iniciador del ceremonial saludo al Oso Regicida, y en su madurez gobernador de Madrid y ministro de la Guerra, que vivió sus últimos años en París trabajando a destajo como jornalero de la inteligencia, traduciendo textos españoles para la editorial Garnier, podemos recordar que en París vivió y murió pobre, después de renunciar a la paga vitalicia que le correspondía como exministro. Tales vidas, son imperecederos ejemplos de la honradez republicana.

Mirad ahora al presente. Si tenéis valor, y no os da reparo, mirad a la cúpula de nuestro Estado. Y lo podemos hacer consultando libros que si ya no están a la venta, porque se han agotado y nadie ha reeditado, si están las bibliotecas. Libros de Cacho, tremendos. “El rey golpe a golpe”, bajo la seudónimo “Patricia Sverlo”, cuyo capítulo 14, es un resumen de todo lo escrito y conocido hasta el año 2000 sobre la fortuna privada del actual titular del trono.

Los epígrafes del capítulo, que copio del índice de la obra, lo dicen todo: “Alma de negociante. El comienzo de la fortuna personal del rey. Rodeado de buenos amigos. Manuel Prado, el amiguísimo. Negocios oscuros: el petróleo; tráfico de armas; especulación financiera; negocios inmobiliarios”. Ningún libro fue retirado de las librerías, ni ninguno de sus autores denunciado por falsario...

Aquí, en esta misma sala, con motivo de venir a Asturias a participar en nuestra fiesta del Oso, el profesor Alfredo Gómez Gil pronunció, hará tres años, una conferencia muy detallada sobre la moral económica de la familia Borbón desde su retoma del trono de España.

Bajad la mirada, y podréis seguir los pasos de los Aznareces, que viaja medio mundo despotricando, -rebuzno va, rebuzno viene, contra su patria-, mientras adora a cuatro patas los huevecillos del becerro de oro, de cualquier becerro, de cualquier oro. Adoración, siempre bien retribuida. Como de su difunto abuelo, el periodista, podría decirse de él, “Nunca vendió su pluma, el actual su conciencia, pero siempre la tuvo, pluma o conciencia, en alquiler”. Pero no es necesario, para sentir vergüenza ajena, pasar la vida mirando a la derecha, ved a González, haciendo de cicerone mejicano, y al tiempo, luciendo aficiones de fino joyista. Mirad. Mirad, y escuchad, al recién llegado, al nuevo y piafante caballo blanco de d. Santiago Rajoy, el bravo y apostólico señor Pizarro, el león de la Endesa..., dándonos lecciones. Cuando ya todos habíamos dejado atrás, en el desván de los recuerdos de nuestras vidas, la escuela primera y la pobre pizarra, el PP, en este 2008, nos devuelve al circo político al rico Pizarro, con su Opa y su pizarrín.

Y si no podéis seguir mirando tan a la distancia, no os preocupéis que podemos mirar aquí mismo, muy cerca de la Cueva de Covadonga, en cuya batalla Alí Baba, el de la otra famosa cueva, no perdió la vida... No lejos de allí, podréis ver campos sembrados de rico verde, que son pasto para nobles brutos, del bruto que todos conocemos; recordad las fortunas anónimas y discretas, de las que todos sabemos sus nombres; Intentad contar los intereses incontables..., no podréis terminar la cuenta, porque realmente son incontables...

En nuestros días, las personas públicas, no tienen miedo al deshonor ni a la deshonra, sólo temen la honrada pobreza, que republicanamente fue siempre timbre de gloria... Hoy, de la política, del trabajo en el pro común, que debería ser tarea generosa, muchos hacen comercio, y, desgraciadamente, en ella muchos han encontrado “introducciones, fincas, solares y recalificaciones”, las modernas minas del Rey Salomón...

Vi, hace muy pocos días, en una fotografía de los amigos de I.R., cuando presentaron su partido en Grado. Sobre la humilde mesa de los oradores, un gran lema con una sola palabra
, y la “Hon”, con grades letras, como bajo lupa... Lupa, vela, y hasta cirio pascual serían necesarios hoy para dar con el político honrado..., o con la guardesa de las virtudes ciudadanas, que no son otras que las virtudes republicanas.

Y en esta ciénaga de horrores, riquezas y deshonras, encontraréis la explicación del mucho interés que tienen los dos partidos turnantes en sostener esta monarquía, para que todo siga igual, para que nada cambie; para que desde el suelo y la obra pública, todo se multiplique.

Todos sabemos que a más de mil, les van muy bien las cosas, con el poder que da disponer de las listas uniprovinciales para el Congreso, bien cerradas y bloqueadas, o de las municipales, únicas, cerradas y bloqueadas, así nadie, ni diputado ni concejal, se ve obligado a dar cuentas de su gestión a electores concretos. La responsabilidad, en el mejor de los casos, termina en el primero de cada lista. Todos los demás, quedan en el limbo nebuloso y en el goce de los buenos haberes. Pocos ciudadanos recordarán, pasado el recuento, el nombre de los diputados de su provincia a no ser que el diputado electo sea ministro, lerdo, o atrevido y audaz alcalde. Todos sabemos lo bien que, para desgracia pública, le va a la prensa, prensando, o pesando en balanza de precisión, noticias y comentarios a cambio beneficios, sin pensar en las consecuencias nefastas que tal desvirtuación supone para la democracia. Todos sabemos de los beneficios de la televisión, que tritura tomates, muele cafés y destruye la capacidad crítica de millones de alucinados espectadores. Todos sabemos de las fabulosas ganancias que obtienen los energúmenos que cada mañana llaman a la guerra santa desde las ondas “pulpitorias” de los paladines de Cristo... “El dánoslo hoy”, es el verdadero “pan nuestro político de cada día”...

Y solo unos toques más,

La España progresista y democrática, la España que ha sobrevivido discurriendo, como Azaña dijo, cual “arroyuelo murmurante”, paralelo a la corriente de la España oficial, sin el cortejo de dalmáticas, armaduras y estandartes de ésta, ha pasado los últimos siglos, casi desde que los Reyes Católicos instauraran la Inquisición, intentando librarse, y librarnos, de los dos poderes que por su exceso de permanencia en la vida nacional, han resultado nefandos, “Trono y Altar”, que han prendido a la Nación entre sus hilos, lastrando su progreso y oprimiendo su conciencia.

Fresco arroyuelo, compuesto de “gentes descontentas”, de gentes heterodoxas, de gentes radicales, de gentes republicanos de las que nosotros venimos, y cuyo curso debemos continuar y aumentar hasta convertirnos en el ancho río que adivinó, más que vio, D. Manuel Azaña...

“Liberalismo, dijo Azaña en su famoso discurso de “El Sitio” de Bilbao, no es más que humanismo, es decir, libertad de conciencia, libertad de pensamiento, anchura de espíritu para recibir en él todas las experiencias de la vida y elaborarlas en un sentido propio”. En la libertad está la fuente origen de nuestro arroyuelo; en las libertades de exámen y de acción, están las aguas que llenarán el cauce de nuestro río...

La España de la otra orilla, es la España inquisitorial e intransigente; la España fanatizada, que aún perdura y se reúne en Colón; la España que invocó el P. Alberto Torres, de la Compañía de Jesús, en la Oración que pronunció en el funeral de Estado del señor Dato:

“España es una yedra prendida a la cruz de Jesucristo. La yedra (España) se secará en el momento en que se arranque de este solar de santos el árbol de la redención. De la savia de ese tronco han vivido nuestras grandes instituciones nacionales; de ella han recibido su fecundidad prodigiosa nuestras letras, nuestras ciencias y nuestras leyes... Nos ignoramos a nosotros mismos, cuando creemos que podemos vivir del espíritu anticristiano”.

Podríamos resumir: “España no existe sin la cruz de Jesucristo”. Tal era la lectura de nuestra historia.

Y alguna razón podría tener el Reverendo predicador, porque España, en muchas ocasiones no ha sido para sus hijos madre patria, sino la pesada cruz del martirio y la intransigencia que durante generaciones hemos llevado a cuestas. Pero, los eternos descontentos del “arroyuelo”, tenemos la lectura inversa.

La Iglesia española, es la auténtica yedra que rodeó, sujetó y paralizó las letras, las ciencias y las leyes de España, solar que durante siglos dominaron y sobre el que vivieron arrasando con sus diezmos y primicias, sus rentas y sus foros, los campos, las mieses, las viñas, cuadras y pesquerías... “Araganes de convento, con capucha”, o araganes encapuchados.

Hoy, como los siervos de la gleba, o los hijos del taller, no precisan para vivir la sopa y el calor del seminario, porque hay escuelas públicas e institutos para todos, y quien quiere encuentra, antes o después, trabajo en fábricas o servicios, los conventos se han despoblado, y sobre el presupuesto, ya no comen insaciables, e innumerables frailes encapuchados, sino que quienes liban ahora del presupuesto son zánganos bien granados e ilustrados... Si arrancamos del cuerpo civil y de los dulces presupuestos la yedra, la sociedad civil recuperará su libertad y su autonomía, mientras que la yedra verá secarse su poder. Por eso, el deber republicano fue antes y sigue siendo ahora, el de arrancar la yedra, para que el aire de la libertad de conciencia y de pensamiento corra y penetre por todas las puertas y ventanas del Estado; para que el amor a los principio democráticos, hinche velas y corazones...

Produce vergüenza el que, como en Irán, quieran gobernarnos los imanes del funtamentalismo ultramontano, de tan larga tradición en este pueblo del que dijo D. Ramón Pérez Costales, el ovetense, que fue alma del republicanismo coruñés, “Pueblo tan digno de la libertad como poco afortunado para conseguirla”.

Largos años de pugna, también, contra los Borbones, antaño tan unidos formalmente al altar, y hoy, que ven en baja su fuerza, discretamente retirados, que para el trono no hay otra ley, que la de orden público y la sucesoria...

Con la venida de los Borbones corrió a raudales la sangre de España. Primero la Guerra por la Sucesión, trece años de muerte, dolor y ruina, con el resultado de la pérdida de Nápoles, Sicilia, Gibraltar, Menorca, Países Bajos....

Apenas repuesto el país de tanta sangre perdida, llega la mal llamada de la Independencia, que en realidad fue la de la “dependencia” a favor del Borbón hijo, que habían abdicado y dejado el destino de “sus reinos” en manos de su admirado Napoleón, del que solicitaba esposa. La poca sangre que quedaba después del aquel generoso esfuerzo y de la crueldad del rey felino, vinieron a derramarla los Cien mil hijos de San Luis; y el felón Fernando, disfrutó con la de Riego y la de tantos y tantos mártires. Caudaloso y ancho río de sangre, en el que vinieron a juntarse la de cientos y miles de mártires de la Libertad. Después, por las cuestiones de sus intereses familiares, las guerras, las terribles guerras civiles del Siglo XIX. Las carlistadas contra la libertad de conciencia y las luces, capitaneadas por clérigos refractarios alógenos y ágrafos. Y, por fin, el baño de sangre del 36, que en gran parte se debió al militarismo guerrero y desequilibrado del rey derrotado en abril del 31. Humillada la razón, secuestrada durante decenios la libertad... ¿Qué les queda por hacer (a los ciudadanos) si el poder moderador se pone al lado de los que atropellan la razón...?”. Bien claro queda, decía el periodista Otero refiriéndose a los liberales de Gijón “que no se puede ser hombre libre siendo monárquico”. Dicen y no callan que la República fue, por dos veces, desorden... No es cierto, la República fue, en realidad, el remedio al que se recurrió dos veces, sin éxito, para que no se desmandaran los ríos de egoísmo y sangre, patrimonio de la España monárquica.

Si en este país quisiéramos elevar un monumento a todos cuantos por ser “arroyuelo” dejaron su vida luchando por las
libertades cívicas y de conciencia, por la igualdad y el orden, contra la explotación y el pillaje legal, no encontraríamos en toda la península superficie de suficiente extensión para sentar su base... Mártires de la libertad, unos revolucionarios, otros republicanos, muchos, sólo tímidos y moderados liberales.

En cada pueblo, en cada villa, en cada capital, hay recuerdo de aquellos mártires del trono y del altar. En Oviedo un hermoso busto de Riego; en Coruña, vive el Marquesito en su pedestal; y en Carral, en el gran crucero, y en el cementerio, bajo losas diseminadas por el campo, sus mártires. Los mártires de Narváez, Mon y Pidal. Allí estuvimos, honrándolos y allí siguen sus cenizas, y aquí, una vez más, revive su recuerdo...

Termino con lo que dijo D. Tomás, vale la pena, con estos actos, invocar el recuerdo de aquellos que nos dieron ejemplo; vale la pena estrechar los lazos de la fraternidad republicana; vale la pena levantar, con la palabra y los ejemplos, el ánimo republicano... porque, estad seguros, de que llegará el día, y con el día la noche, en que Ella, a la hora del descanso vendrá a arroparnos y hacer realidad, lo que hoy para muchos, solo es un sueño... de Honestidad, Decencia y Ciudadanía; o lo que es lo mismo, de Libertad, Igualdad y Fraternidad... Que en los brazos de la República volvamos estar pronto. ¡Viva la República!.

servido por ateneo-republicano-de-asturias sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Escribe tu comentario


Sobre mí

Fotos

ateneo-republicano-de-asturias todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera