Tiempo de Energúmenos, de Francisco Prendes Quirós
Las personas pacíficas, devotas y de orden, no pueden contemplar el actual escenario nacional de precampaña electoral, sangre, vinagre y capelo sin que les tiemblen las cuerdas del alma, como tampoco puede el ciudadano ovetense culto, esteta y discreto, mirar su amada urbe en la foto de “La Nueva España” de hoy 19 de enero, sin temer por el futuro, con tres torres más, de la ayer tenida, hasta en la UNESCO, por culta e inteligente capital del alma.
Foto tremenda, cruda, espantable, tomada desde los pies mismos del Sagrado Corazón del Monte Naranco. Vista que rompe las cuerdas de la armonía ocular y agosta las lágrimas del alma. Curda, ha de queda la “urbs docta” al contemplar el pulpo cabezudo, bracilargo y gigante que el arquitecto Calatrava le plantó, para su mayor gloria, previa licencia municipal, en plena buena vista, que arruinada quedó para siempre... que no habrá oftalmólogo, por muy Fernández y hasta Popular que sea, que cure la radical ceguera y le devuelva la vista, otra vez buena, como nadie volverá virgen a la j... esperanza que tantos pusimos en el futuro de esta nación desgarrada...
Alguien pidió y alguien dio licencia urbanística para que clavaran el monstruo. Con Machado podemos repetir y con Lorenzo cantar, “El crimen fue en Oviedo, ¡en su Oviedo!. Como el de Lorca fue “en Granada, ¡en su Granada!”. Y hoy, uno de los cegadores, hacia el congreso cabalga...
Y si el gigante calatravo es como el palacio del conde Drácula... el empalador; energúmeno, furioso y hasta sanguinario saltó a la palestra electoral con el sable ultramotano desnudo en la mano, invocando, no su valía y amor a la princesa Democracia a la que acude a servir, sino invocando la sangre de las víctimas de ETA... Letanía de nombres, apenas sabidos, que las dudas eran patentes, para justificar su salto al corral de los gallos. Es por ellas, por las víctimas, dice el fiero Pizarro, y por seguir en su camino a Don Mariano..., y no por la vicepresidencia prometida, ni por poner una cruz más en el calvario.
Tierra de santos, cabezones, visionarios, liberticidas y neoconversos. Tierra de gobernadores civiles... Con tanta fiera suelta, temo “que hasta nos hagan cardenales”..., aunque estemos en la reprimida Asturias y no en el maquis de Teruel..., ni en Granada, ¡en su Granada!.
Y para remate, Pelayo, con cruz alzada... España, pobre, de cañí..., roucos y aznares, con himno o sin himno, con rey o sin él, si no pones lo que tienes que poner, por los menos un barril de orgullo ciudadano para que todos podamos beber, “Ni Dios te salva”. Tenía razón Machado.
