SÍMBOLOS Y PENDONES
FRANCISCO PRENDES QUIROS

Algún día puede que se hable, para gloria de la Invicta Capital, civil, militar y eclesiástica de las Asturias, del “Espíritu del 1º de Octubre”. Día éste, señalado en la historia por ser el aniversario de la “exaltación de Franco a la Jefatura del Estado en el victorioso año 36; y también, por ser el de la “toma” de Covadonga por las fuerzas “moras” del exaltado Caudillo, en el no menos victorioso 37. “Toma y daca” que la historia atribuye a la ausencia de D. Pelayo y, por supuesto, a la de la santina, que los rojos había llevado al resguardo de la elegante embajada de París...

El espíritu de Primero de Octubre ovetense, hace referencia al dolorido “jadeo”, “salido” del alma atormentada de S.M. el Rey D. Juan Carlos I, que al hacer balance de los muy embarazosos primeros nueve meses del año, críticas por la familia, los dineros y los bribones, suspiró un dolido

“La Monarquía parlamentaria que sustenta nuestra Constitución ha propiciado el más largo período de estabilidad y prosperidad en democracia vivido en España”,

Cuando desde la restaurada biblioteca del “alma mater” ovetense hacia para todo el reino el discurso inaugural del Curso Universitario, y para la Universidad de Oviedo abría de par en par la puerta del Año Santo de su Cuarto Centenario, que por soberano vazcazo, el Rector adelantó para poder gozar protagonizando las mieles del fasto...

El eco otoñal del real lamento, o sea la sorprendente reacción del monarca contra sus críticos, directos, indirectos y “copernico populares”, como si hubiera sido “abandonado a los leones”, u oficiase, solemne, en la reposición de algún auto de afirmación nacional en el fasto de alguna de las grandes concentraciones de la plaza de Oriente, que antaño convocaba, para apoyar y vitorear al Caudillo en apuros, por ejemplo la Delegación Nacional de Excautivos, del camarada Fernández Cuesta, como hoy convoca las concentraciones en Colón, la Asociación de Víctimas, del dos veces dichoso, (por sus 200 de dieta diaria), y digno Alcaraz, aunque éstas no sean concentraciones de víctor sino de recio insulto nacional, como lo será la que para la del 30 de diciembre, que convoca su eminencia el tío carnal del ilustrísimo señor obispo de Lugo para, bajo el tan usado manto familiar, entonar con el dos veces dichoso los mil insultos con que calentar la campaña electoral del devoto Rayoy contra el masón Zapatero... Y ¡Arre a la Hispania invicta!

La real y ovetense declaración de estabilidad y prosperidad democrática con la que, por si fuera poco la contaminada procedencia política del autor, se relegaba a un segundo plano la contribución, renuncias y sacrificios, tanto ideológicos como materiales, que, para medio conseguir y mal ensamblar, esas tan cantadas prosperidades, ha ofrendado el ciudadano-pueblo español en el ara del futuro de la nación; pueblo, único titular de la soberanía y de la identidad nacional, si es que la cacareada “estabilidad”, da para tanto pisto.

Real exceso que, no obstante, ha sido avalado, casi inmediatamente de lanzado a los buenos aires de Oviedo, por los más cualificados voceros mediáticos de prensa, radio y televisión, PSOE y PP; hasta el punto de que, entre todos, se viene a afirmar: que “los españoles se sienten con el período de <éxito y convivencia> que han vivido ”. Cortesanía, como todas las lanzadas en estas tres últimas décadas, excesiva, adulona, irreal; ya que, quiero creer, que no seré yo el único español, que no se sienta, ni “identificado” con lo ocurrido; ni conteste con el preceptivo “Ora pro nobis”, la letanía del Rex, “castus, sapiens, prudens, diligens”..., que a una y en concurso para ver quién lo pronuncia mejor y en voz más alta, entonan, aunque sólo sea de boca afuera todo quisque, de ZP a Rajoy, y de Aznar a Carrillo..., mudita la COPE y orantes los pectorales que apenas pueden contenerse, Tenerife dixit,. Ante la provocación de los hermosos efebos.

Quizá, suenen tantas campanas, y hasta episcopales y atipladas campanillas, para que nadie recuerde la verdad que D. Javier Ortiz dejó escrita por aquellas fechas, “Se ve que nadie le ha tenido al corriente (al titular) de lo que casi toda la clase política murmuraba a sus espaldas, poniéndole a caldo por “vividor, frívolo y aprovechado”. Que no son precisamente las virtudes cardenales, ni siquiera las de larga “cola” de cardenal, (“cauda cardenalis”), del Reverendo Cañizares, que como uno de los patronos de la “Vox episcoporum Hispaniae”, recomienda a sus fieles y radio los dos juegos del viejo adagio: “A Dios rogando (por el Rey), y con el mazo dando” (al mismo Rey.)

Ante tanto bullo, bulles, bulle en torno a la monarquía y al monarca, llegó, algo debería pasar y pasó, con lo que coronar tan dulce momento, y ese algo llegó en Santiago de Chile, el 11 de noviembre, solo cuarenta días después del éxito ovetense, cuando el mundo fue testigo de la erupción de nuestro real volcán. Explosión, debida, quizá a lo que “Le Figaro” señaló cortesanamente como “debilidades humanas” del protagonista.

El tonante ¿Por qué no te callas?, del 11 de noviembre, que dio la vuelta al mundo, de onda en onda, de imagen en imagen y de portada en portada... ha sido la guinda que todavía, fresca y risueña, corona la felicidad real de este su feliz 2007, que comenzó en “horribilis” y termina en “felicísimus”. Olvidados quedaron los primeros nueve meses del real embarazo, de los chistes, las fotos y los fuegos. Al fin, como merecido premio, el cielo estaba a alcance de la real mano...

España cantó el bárbaro gol de rey a Chavez como cantó el de Marcelino a la Rusia Roja, de aquel más que feliz el 21 de junio de 1.964... España, feliz y superior, humilló el poderío rojo ayer, y el orgullo bolivariano hoy... Marcelino y el Rey, pan y vino para el camino...

Después de 32 años de reinado sin monárquicos, y llevando la institución como un mal menor, el “¡Shut up!” con que “The Guardian” resume la real imprecación a Chavez, ha venido a ser como la revancha de Favila sobre el Oso. De nuevo el cazador ha puesto su bota sobre el pecho de la bestia derribada..., en el del indio insurgente. Y España fue, y es un clamor a su Rey, a su valor, a su serena oportunidad..., como lo fue el 24F, cuando de madrugada estrenó valor y serena oportunidad ... Dos hazañas que justifican un trono, una herencia, una situación que, como las del AVE, marcha a 300 por hora, pero cogida con alfileres..., porque a pesar de la lava pastosa de tanto elogio y parabién..., ¿Ha ganado fuerza y reconocimiento nuestra cuerpo político? ¿Son más nobles los títulos franquista de la corona después del 23F y del 11N? ¿Más limpias las costumbres y prácticas de los todo poderosos partidos políticos? ¿Más libre y formada la Opinión Pública? ¿Más honesta y transparente la conducta moral y económica de nuestros políticos y jerarcas sociales y económicos? ¿Se ha liberado el estado de la presión del alto clero, de la alta finanza, de la alta alcurnia? ¿Es el pueblo más entero y Soberano? ¿Se piensa en establecer una ley electoral que libre a la nación del dogal de los dos grandes partidos y devuelva al elector su derecho a elegir libremente a sus representantes sin que el látigo rector de cada partido sea la guía del rebaño?...

Me temo que no. Que tales horizontes no son los montes nevados con sus banderas al viento, que se predican año tras año, en el somnoliento real mensaje de la noche buena, donde entre un si y un puede, va el real lector desgranando los misterios mil veces manidos del rosario nacional... Misterios para unos pocos, gozosos; para no pocos, dolorosos, pero para nadie, gloriosos.

Confiemos en que a lo largo del 2008 el pueblo aprenda a templar su poder; defender sus derechos; reclamar su soberanía y, con ella, la igualdad democrática excluyente de todo privilegio.

Que el 2008, ponga cada cosa en su sitio... y al Oso, que es la representación del Pueblo Soberano, reponga en las glorias Llueves...