Publicidad:
La Coctelera

ATENEO REPUBLICANO DE ASTURIAS

ARA

Categoría: Nuestras opiniones

10 Agosto 2009

Jovellanos y la Plaza del 6 de agosto, un 6 de agosto por Francisco Prendes Quirós

Señoras, Señores, Señora Alcaldesa

A falta de razones de peso, pues me faltan títulos y saberes para ello, tengo que atribuir mi presencia hoy aquí, Señora Alcaldesa, a vuestra generosa amistad... Y puesto a buscar otros motivos para justificarme en este solemne acto, sólo se me ocurre el de que pasé buena parte de mi niñez y casi toda mi juventud en esta plaza del Seis de Agosto y sus alrededores. Presidía la plaza, como hoy, esta severa estatua de Jovellanos en traje de magistrado.

De niños, la pandilla de pequeños vecinos de Jovino, que componíamos los Sarmientos, Salman, Carrascos y algunos más, por la acera grande de la casa de los hermanos Álvarez, los honrados carniceros del “Mercado del Sur”, entre la peluquería, que en su lugar sigue, los ultramarinos de Santos, la peluquería de Florina y los escaparates de “La Villa de Gijón”, -de donde sin rudeza procuraban apartarnos las hermanas Puente-, jugábamos a las chapas, a la peonza, al pío campo, a carreras, o al escondite, practicando, sin saberlo, una sociabilidad activa que los sabios echan hoy muy en falta... Y cuando el querido y malogrado amigo Jesús Oliva lo consentía, en su bici con motor, novedad inaudita en los comienzos de los años cincuenta, dábamos vueltas al jardín donde, descansaba impertérrito Jovino...

Más adelante, cuando comenzaban los sesenta, gracias al insistente consejo del doctor Marcelo Juliana compré los “Diarios de Jovellanos”, en la edición de tres tomos del Instituto de Estudios Asturianos en la pequeña Librería Stella, que Mina y Avelina habían abierto en la calle de San Agustín después del cierre de la Stella grande. Y en aquellas páginas que sigo leyendo con fruición, comencé, y en ello sigo, dando vueltas y más vueltas a los días, paseos, lecturas y trabajos que cada jornada emprendía don Gaspar en el pequeño Gijón de su tiempo. Y en su lectura he sentido con él, el vértigo por todo lo gijonés, que le acompañó, incluso, en sus días más amargos.

En este 6 de agosto 2009, tan próximo al año del bicentenario del regreso y muerte del señor Jovellanos, sólo pretendo, reviviendo dos de sus grandes deseos, formularos, señora, tres peticiones: Que recabéis el regreso de su retrato; que levantéis su panteón y, por fin, que declaréis este día como el de su fiesta, haciéndola la fiesta oficial de Gijón....

Fue, hoy lo sabemos con certeza, en la mañana del día 7 de agosto de 1.811, cuando Jovellanos, viejo y estropeado, llegó a besar su cuna, con el confesado propósito a Lord Holland, de vivir y morir aquí, entre los suyos.

Habían pasado desde que dejó su casa familiar de Cimadevilla, preso y humillado, once años, cuatro meses y veinticinco días, los más en prisión. Todos, de trabajos y sufrimientos.

A su regreso, encontró Jovino su casa en pie, pero ultrajada; sus pinturas y librería, casi destruidas; su Instituto, arrasado; y como no todo habían de ser amarguras, halló también el cariño inalterado de su pueblo, de sus íntimos y familiares y, particularmente, el de su inseparable Petris, al que tres meses después la muerte, casi simultánea en Puerto Vega, uniría para siempre.

Hoy, una imagen del Jovino mozo, que con el arenal de San Lorenzo al fondo pintara Goya en Madrid, descansa, perfectamente instalado, es justo reconocerlo, en una de las salas del Museo de Bellas Artes de Oviedo.... Pero, señora Alcaldesa, señores y señoras, para las solemnidades del 2011 es preciso que su retrato se encuentra ya en su cuna gijonesa, pues el propio Jovellanos le había destinado a formar parte de su casa familiar, como lo estuvo durante muchos años.

No olvidemos que él, en vida, nunca acabó de “encontrarse” en la capital: “nadie tiene menos apego que yo a Oviedo”, escribió en carta de 1.792 al canónigo González Posada. Y también, con la misma confianza, le confesó otro día, “No me encuentro sino en Gijón”...

Y a pesar de ello, desde que un notable, que sin haber nacido en esta villa se honra de gijonés, dispusiera por su autoridad que el retrato se depositara en el Museo de Bellas Artes de Asturias, -donde es una obra de arte más, y no la más notable, como tampoco es el mejor de los retratos de la mano de Goya-..., por creer que en su cuna no contábamos para acogerlo con espacio suficientemente digno, o suficientemente seguro, allí sigue...

Entiendo que Gijón sí tiene lugar para depositar con toda dignidad la imagen de Jovellanos, que aquí, entre nosotros, en su cuna natal, es mucho más que una obra de arte, aunque fuera la mejor pintura del mundo; porque aquí, en su Gijón, Jovellanos es el símbolo y el faro; el pendón y el ejemplo, y es el estandarte mayor de la villa. El retrato puede encontrar buen acomodo en el Consistorio; o bien, en la Casa familiar, despojada de las adherencias actuales, que para entonces adelantada irá la gran obra del Convento que acogió a su hermana, que podría ser la tercera ubicación posible del lienzo de Goya...

Imaginad, señora, para el año 2.011, el salón de recepciones de la Casa Consistorial ennoblecido con la sola presencia del retrato de Jovellanos sobre el arenal de San Lorenzo, presidiendo la solemne ceremonia de presentación del último de los tomos de su Obra Completa... O, imaginadlo, por un momento, presidiendo el salón de vuestras sesiones: ordenando y conteniendo con su silenciosa presencia, los brotes, que más de una vez despuntan en la sala, de alguna de las dos plagas que él ya señalaba como males connaturales de la villa: la de “los muchos envidiosos que no son de fiar”, y la de los no pocos ignorantes, que ante cualquier novedad “lloran como los niños cuando les limpian la caca”.

Supongamos, señoras y señores, que la imagen de Jovellanos ya está en Gijón..., y aún quedará, señora Alcaldesa, por cumplir el último de sus deseos, todavía inalcanzado. Deseo, por cierto, reiteradamente expresado en sus memorias testamentarias: “Que me entierren o (de no morir en Gijón) se trasladen mis restos al cementerio de Gijón”.

Y sin embargo, el mejor de nuestros vecinos, aunque quizá el más desgraciado de los hombres, nunca, en ningún momento de estos 198 años que en noviembre van a cumplirse de su trágica muerte, vio cumplido el sencillo deseo de que sus restos descansaran en el Cementerio de Gijón.

Señora, aún está a tiempo la Corporación, porque aún hay días para disponer lo necesario para que el 6 de agosto de 2011, o el 27 de noviembre, los restos de nuestro primer vecino sean conducidos solemnemente hasta su Panteón, que debería erigirse en la corona del cementerio de Ceares, aprovechando, es una posibilidad, la capilla que allí existe, hoy prácticamente en desuso.

Allí, rodeado de los restos de otros gijoneses escogidos, deberían encontrar sus cenizas definitivo reposo.

Panteón gijonés, en lo alto de la villa, dominando la planicie que se extiende hasta Veriña y Torres, y desde los Pericones a las colinas que cierran Somió y San Martín, por los otros costados.

Señora, si lograsteis estos últimos años hacer de Gijón, como Jovino soñara, una villa de umbrías y arboladas sendas, con barrios dotados de cuidados jardines y paseos; si pronto vais a lograr culminar el gran parque de los Pericones que rodea el viejo cementerio del Sucu, dando aquel lugar de dolor, nueva significación cívica; Culminaríais admirablemente tan gran obra, erigiendo el Panteón donde se acojan los restos del gijonés más ilustre. Vos podéis, señora, dar con toda dignidad, al noble magistrado que nos preside, el último de sus deseos...

Y termino, pidiendo mil perdones por haberme extendido; y atreviéndome a realizar la última petición: Que la ceremonia de este señalado día que el amigo Alfredo Liñero impulsó para conmemorar el esperado regreso del hijo bien amado, de paso a la fiesta oficial de Gijón.

La figura de Jovino es la figura indiscutida de Gijón, casi, me atrevería a decir, que desde la misma fecha de su nacimiento. Bien amado hoy del Gijón conservador, Jovellanos fue admirado también por el Gijón republicano. En marzo de 1.873, a las tres semanas de proclamarse la 1ª República, los probos ciudadanos que ocuparon las sillas consistoriales, aprobaron por unanimidad el encargar la estatua de Jovellanos en mármol para instalarla en el centro del pueblo, o sea en la Plaza de la República, hoy Plaza Mayor...

Con los planes de Jovellanos, Gijón configuró su futuro... En su ejemplo y en su obra, está, tanto nuestra identidad como el mañana de la villa. Con él, se inician las preocupaciones por el Puerto...

Pocos lugares pueden tener la honra de contar con un protector laico. Gijón la tiene y debe celebrarlo. Con la suya, señora, podrían iniciarse las fiestas oficiales del Agosto gijonés, tan alegres, luminosas y sonoras...

Que así sea. Mil perdones. Y otras tantas gracias por vuestra paciencia.

servido por ateneo-republicano-de-asturias sin comentarios compártelo

13 Mayo 2009

EN LOS BROTES VERDES DONDE COME EL OSO DE LLUEVES DE FRANCISCO PRENDES QUIROS

Estamos en el tiempo feliz de los brotes verdes primaverales que anuncian el revivir de nuestros montes y valles. Este es el tiempo en que el Oso abandona su negra osera y feliz saluda al nuevo sol, y toma su primer sustento, el “de los brotes verdes”, al que enseguida suma el arándano, la bellota, la avellana silvestre.

Brotes verdes que no son, precisamente, los brotes verdes de “un” cierto repuntar económico que no ha mucho, y con muy buena voluntad, quiso ver en su jardín la segunda señora vicepresidenta económica de nuestro Gobierno Central.

De los brotes verdes de una primavera fragorosa de hace más de mil años, comió el Oso poderoso que mató al pie de su cueva de Llueves al Rey Favila. El pueblo es el Oso, tan alto, tan noble, tan fuerte, tan fiero..., cantó a su modo don Alfonso Camín, el Gijonés Universal.

Hoy, un trío de osos sumisos y cautivos, ni altos, ni nobles, ni fuertes, ni fieros, el pueblo en cautividad no tiene tales atributos, hacen las delicias de la masa, esclava tonta, con el número de su monta amorosa que, villanos voyeures, recogen en sus cámaras y difunden, día sí y otro también, los periódicos y las televisiones que sirven al poder como rica planta adormidera del pueblo manso.

Es la innoble noticia de la reproducción del oso en cautiverio. La más antigua villanía. La reproducción en cautiverio de la humanidad subyugada; sobre ella, sobre la humanidad subyugada, asentaron su trono los reyes y su tiara los pontífices. Dos monarquías unidas: la reproductiva por lecho y la electiva por colegio de colegas. Trono y Altar, reinando sobre la humanidad tonta que representan Paca, Tola y Furaco.

Verdes brotes de Llueves donde el Oso fiero, sin nombre, alimentó sus fuerzas. Verdes brotes de Llueves, donde Nicolás Estévanez soñara con recuperar la libertad perdida, la dignidad humillada, la fraternidad, impulsora de la humanidad primera.

2009. Mayo. Llueves. Verdes Brotes de Primavera. En Llueves el OSO poderoso, alto, noble, fuerte, fiero... Espera su Hora.

servido por ateneo-republicano-de-asturias sin comentarios compártelo

5 Diciembre 2008

VIVAS DE OTOÑO DESDE LA CONSTITUCIÓN DE AYER PARA LA CONSTITUCIÓN FUTURA.

La Constitución, como se sabe, no es otra cosa que la norma con la que una sociedad política independiente organiza la autoridad, garantizando al propio tiempo la libertad. Alfa y Omega.

Nuestra última Constitución, data de 30 años, pues el pueblo español, sin tener ante sí alternativa posible, que no fuera la de la Resurrección del Caos, o la del Invicto Caudillo, en lo que ahora andan píos, ríos y moas, la refrendó el 6 de diciembre de 1.978. La anterior, la Republicana de 1.931, cumpliría 77 años el próximo 9 de diciembre. No cabe duda de la devoción inmaculada de nuestra “carta”, que va, o inmediatamente antes, o inmediatamente después, de la festividad religiosa de las conchas, fiesta de guardar.

La Constitución anterior a la Republicana, data del 24 de mayo de 1.876, duró largos 55 años, y los vivió tan olvidada y engañada como vive hoy la nuestra sus 30 diciembres, y bien puede llegar a cumplir otros 25, tan profunda ha vuelto a ser la “modorra” borbónico-conformista de nuestra ciudadanía.

Nuestra primera Constitución escrita, -antes fueron las Partidas y las Recopilaciones-, data de 1.808, y nos fue “otorgada” en Bayona, el 6 de julio de 1.808, en el nombre de Dios Todopoderoso por Don José Napoleón I, por la gracia de Dios, y de su hermano, y la desgracia de la familia Borbón, padre Carlos, madre Luisa e hijo Fernando, Rey de las Españas y de las Indias.

Pero nuestra primera Constitución de verdad, la primera Constitución “impuesta” por el pueblo español convertido por ausencia de la regia trinidad, en “temporal” soberano de su destino, fue la de 1.812, “la de Cádiz”, “La Pepa”, promulgada el 19 de marzo. Fue la Constitución de nuestras primeras libertades que, piadosamente, comenzaba así, “En el nombre de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, autor y supremo legislador de la sociedad”. Ni más ni menos que 384 artículos componían su texto. Me cabe resaltar el 2º: “La Nación española es libre e independiente, y no es ni puede ser patrimonio de ninguna familia ni persona”. No es ocioso recordarlo como “pilar urbano” que es de nuestro ideal de soberanía republicana.

La Constitución de 1.812, duró lo que tardó el pérfido Fernando VII, en retornar de Bayona. El tirano la violó al poco de pisar tierra española, dicen del felón, que, por naturaleza, fue sujeto de costumbres harto libertinas. Y así lo manifestó el 4 de mayo de 1.814, cuando decidió “...declarar aquella Constitución y aquellos decretos, nulos y de ningún valor ni efecto, ahora ni en tiempo alguno, como si no hubieran pasado jamás tales actos y se quitasen de en medio del tiempo”... Proclamando, seguidamente el Antiguo Régimen: La Real Marcha Atrás.

Gracias a tanto desmán, la Constitución de 1.812 se convirtió en mito, y bandera, pronto teñida de rojo con la sangre de los mártires de la libertad. De 1.814 a 1.820 por proclamarla, o sea por “pronunciarse” públicamente, afirmando su fidelidad a esta Constitución y a lo que representaba, fueron ejecutados sucesivamente: en 1.815, en A Coruña, Porlier; en 1.816, el comisario de guerra Richard y un barbero, en la plaza de la Cebada, de Madrid; en 1.817, Lacy, en Mallorca; en 1.819, el coronel Vidal se libró de acompañar en el patíbulo a sus 18 compañeros por haber fallecido durante el traslado. Y el 1 de enero de 1.820, en Cabezas de San Juan, la “proclamó” Riego, dando así inicio al trienio liberal, “pecado” que el 7 de noviembre de 1.823 purgó en la horca dela Cebada madrileña, no sólo por sus osadías constitucionales, también por su enfermizo respeto a la persona del pérfido monarca. No sabría decir, por los resultados de hoy, si tanta sangre fue semilla de buenos ciudadanos...

Después vinieron, sustituyendo a la Constitución del 12, el Estatuto Real, “otorgado” en Aranjuez el 10 de abril de 1.834, que, sin invocar al Topoderoso, afirma su legalidad en las rocosas Partidas y en la Nueva Recopilación.

En junio de 1.837, como consecuencia de la Revolución Liberal de Espartero, e invocando como fuente de legalidad la Constitución de Cádiz, la Cortes Generales Constituyentes “imponen”, “Decretan y Sancionan” una nueva Constitución, que como la anterior “Carta”, suscribe en nombre de su hija menor, Dª. María Cristina, “La Reina Gobernadora”, la asidua veraneante de Gijón... Su artículo 51, sobre la sucesión en el Trono, hace el 57 de nuestra actual Constitución. ¡Desde tan entonces, nada ha cambiado ni en la forma de hacer en cama los retoños reales, ni en el camino de "lises" para elevarlos al trono!.

Luego, la ola reaccionaria trajo la de 1.845. Dª. Isabel II, “pacta” con sus servidores y cortesanos la Constitución, que da “en Palacio, el 23 de mayo, que se sostuvo a base de frecuentes riegos de sangre liberal. Y tras la también “impuesta” por el pueblo del 69, revolucionaria “ma non tanto” y todavía monárquica, y sin que la breve Iª República tuviera tiempo a publicar la suya, descoronada y libero-federal, reaparecen los borbones, con el XII amoroso, con la “pactada”, u otorgada, del 76, que ha de mal vivir, entre regencia y burlas del XIII de los alfonsos, hasta 1.931, en que el pueblo proclama la IIª República, que supone el cambio radical en la vía de nuestra historia.

Fue en aquel Abril, cuando el arroyuelo murmurante de nuestras libertades, se desbordó por toda España como río poderoso; tanto, que ya antes de ser proclamada la Constitución, ya era odiada y combatida por “los viejos estamentos de la patria”: Alto clero; Nobleza latifundista y Capital contrabandista, con sus eternos secuaces: sotanas, uniformes y levitas.

Fue la Constitución del 31, tan positiva y moderna para nuestra “inmaculada concepción del poder absoluto o semiabsoluto”, que cuando alguien en su cabal sentido quiere justificar la Constitución “pactada” de hoy, (que la voluntad popular no llegó a imponerla, sino que se limitó a recibirla y acatarla), que farisaicamente celebrarán estos días “las mayorías políticas”, dice que la del 78 recoge las mejores “esencias” del 31. Dudoso; que el texto del 31 fue diáfano, y el de la actual, es, de propio intento de los pénense redactores y del viejo fascista gallego, obtuso, inconcreto y confuso.

La “cabriola”, ¿cómo llamar de otra manera este brinco constitucional del 78?, fue redactada, d de noche y por “paradores”, por unas “Cortes” ordinarias, como con las que “pactaban” antiguamente soberanas y soberanos sus constituciones reaccionarias, fuera la de 1.845 o fuera la del 76, y por tanto, no fueron, y carecieron del poder y pujo que acompañan a las cortes extraordinarias o soberanas convocadas al “efecto” de constituir el Estado, por eso se llaman constituyentes, que armonizan orden y garantizan libertades...

La “cabriola” inspirada en la “modélica” transición perjurada por el monarca, obra de Fernández Miranda y otras potencias, nos dejó a los españoles todos con un rey preexistente, una iglesia agazapada, pero potente, y un ejército aparente, con mas generales que soldados, “garante" de la unidad patria”.

30 años después de aquel 6 de diciembre, teniendo los pies en suelo y con la vista puesta en la actualidad, podemos decir que la “cabriola” no ha servido para resolver en este largo tiempo de transición, ninguna de las cuestiones que a la muerte de Franco quedaron mal resueltas o sin resolver: la Corona recibida en sus sienes por el monarca sin refrendo, cuya bendición singular, quedó pospuesta para otra ocasión, quedando refrendada por el único “soberano” dentro del “atado” que nos dejó el fiero ferrolano Hoy, está en cuestión todo el Título II. Sin resolver la territorialidad, que se desenfocó y revolvió de con torcido propósito para que no se notara en el Titulo VIII, la vida y pujanza mantenida por las viejas “nacionalidades” reconocidas en el 31, quedando la solución de la unidad o diversidad, pendiente sine die, de la violencia unas veces, y otras, de las resoluciones del Tribunal competente. Sin lograr, después de siglos de sometimiento de la sociedad civil al poder eclesial, la separación de Iglesia y Estado, cuestión de laicidad y enseñanza, perversamente revuelto todo en los artículos 16 y 27 de la cabriola.

Estas cuestiones no resueltas, pervivencia del franquismo sociológico y de la educación preconciliar, están llamando, con cada vez más apremio a la puerta de la sociedad civil, dividiéndola y revolviendo los ánimos de “practicantes” y “cirujanos”. Tensiones por la corona; tensiones por los territorios; tensiones por las prácticas, las y los símbolos de la religión-superstición mayoritaria-...

Tanto gritar sus ilustrísimas por prebendas, preeminencias y pastoreo de y conciencias, y ¡Oh sorpresa!, los suntuosos caldeos, dejan que las iglesias se vacíen de fieles...

El único camino que puede abrirse ante nosotros republicanos de fe y de práctica, está en proclamar y hacer bandera de la Constitución válida hoy, que ya no es la larga bandera de las libertades decimonónicas, sino la bandera práctica, todavía actual, que marca la Constitución del 31, que, por desgracia, por poco tiempo pudo poner el “mixto”, el correo y hasta los vagones del expreso de nuestro país, en los raíles de la historia de su tiempo...

Aún hoy, aquella bandera constitucional y tricolor del 9 de diciembre de 1.931, que tantas veces recorre nuestras calles en momentos de especiales tensiones, es la bandera del progreso posible.

Proclamésmola, aquí, esta tarde, aunque no seamos, ni corramos los riesgos a que en su tiempo se enfrentaron Porlier, Lacy, o Riego, afirmando con firmeza nuestra fidelidad inquebrantable a los valores ciudadanos y sociales que representó, y aún representa, para todos los que, orgullosamente, nos decimos republicanos.

servido por ateneo-republicano-de-asturias sin comentarios compártelo

10 Octubre 2008

Diario de Tiburcio Muñoz y Rodríguez

10 Octubre 2008.Día divino.

Pensamiento: EN TIEMPO DE CRISIS CASI LETAL, ES POSIBLE ENCONTRAR EMPLEO MAGNÍFICAMENTE REMUNERADO, Y HASTA QUE LA RIADA SE LLEVE LA RAZA.

Los correligionarios y amigos de IR, Federación de Asturias, gente joven y amiga de los buenos sucesos, han dado a luz un feliz comunicado con ocasión de la noticia, no ha mucho difundida, del buen empleo que la aseguradora MAPFRE ha ofrecido a Dª. Elena de Borbón y Grecia, hija primogénita de los señores reyes del, todavía, reino de España.

Felicitar a la agraciada joven, a sus hijos por lo que el real emolumento, 200.000€ año, significa para su manutención, gastos y estudios, y señores padres, por el descanso que a todo padre produce ver a la familia regiamente colocada, es lo que terminan haciendo los republicanos astures..., como buenos hijos de Riego que son. Felices ellos, los padres y la bien colocada; felices los republicanos por su humorada; y feliz “asina” el señor Príncipe de Asturias, único de los tres regios hijos que aún no cobra nómina de caja, banco o aseguradora, y al que hoy mismo escuché por mi sencillo aparato de radio cantando las bondades y seguridades del complejo financiero nacional. Y bien puede hacerlo su alteza, que bien colocadas tiene ya a sus dos hermanas, no por lo que son, sino por lo que valen, en sendas firmas, que nosotros mantenemos, Caixa y Mapfre...

Estos datos, nimios en verdad, dentro de la cascada de dramáticas convulsiones que hoy arruinan y dejan sin trabajo a medio mundo, conviene, sin embargo recordarlos, para gozar de la igualdad que no distingue, ni de cunas, ni de razas, ni de sangres, y más aún, recordarlos en las vísperas de esta extraña fiesta nacional, 12 de octubre, antaño, “Día de la Raza Franquista”.

Este joven reino, que, estad seguros, va por sus pulsaciones finales, después de tan sólo 32 años y 11 meses de la muerte del General fundador, -“Que Belcebú tenga en los infiernos”, le desea muy cordialmente D. Amadeo Martínez Inglés, que le recuerda, además como “Autócrata y asesino en serie”, páginas 47 y 75 de su última obra, “JUAN CARLOS I, EL ULTIMO BORBÓN”, de muy necesaria lectura-, sin haber logrado encontrar una fecha que no sea la de la raza racial y teresiana, ¡viva el brazo de gitana!, para celebrar el habernos reunido todos, de buena o mala gana, bajo el peso de la corona y el armiño, resulta políticamente impotente. La ciudadanía, llegará el momento en que ha de levantarse de un salto de su postración al pie del gastado trono para correr en pos de la meta feliz de su libertad y soberanía. ¡Otro feliz 14 de abril!

La monarquía de antaño y su entramado, de noblezas y espadones, con la iglesia y sus monaguillos, explotó la “raza”, durante siglos; la de hogaño, rica tan pronto de tantos bienes, ha sido la “epidural” de nuestras conciencias. La españolidad, la raza, la ilusión, la generosidad y el genio de la raza, dormidos. Anestesia, buena y duradera..., la anestesia franquista, que, como las pilas dura y dura...

Del rey tonto, de los viejos falangistas; hemos pasado al rey listo, de los egregios capitalistas y hombres públicos...; mientras que el pueblo, renunciante-rumiante, lleva más de setenta años, viéndolas venir... Aguantó los “crímenes en serie” del autócrata y ahora disfruta con el desenterramiento de los cadáveres de los inocentes mártires anónimos, pero aún nadie ha dicho al heredero: “Ahí están tus títulos, esos son tus poderes; ésta la trágica obra de quien te hizo su heredero.

Bien está que al autócrata se le vayan retirando las estatuas, las medallas, las calles, las plazas y hasta los caballos de hierro..., ¿para cuando el pazo, y los cetros y armiños que él repartió?.

Para celebrar el día de la raza, sólo se me ocurre una fórmula, celebrar la raza de los hombres y mujeres del “31”, que con las urnas como sacacorchos, supieron extraer el tapón de la botella nacional, dejando correr por los secos campos de la España irredenta, el arroyo fresco y murmurante de la libertad y soberanía nacional, que pronto represaron las fuerzas del horror nacional, aún vivas y coleantes...

Cuando la crisis universal amenaza arrastrarlo todo, hasta las complicadas finanzas de la marca blanca del Vaticano; devoto, pido a Rouco que interceda ante su Dios y le pida en mi nombre: “Señor del Gran Poder, que también se lleve la raza”. Amén.

servido por ateneo-republicano-de-asturias sin comentarios compártelo

1 Julio 2008

De San Pedro a D. Augusto, de Francisco Prendes Quirós en La Nueva España

De San Pedro a D. Augusto, de Francisco Prendes Quirós en La Nueva España

Los amigos de Izquierda Republicana, han tenido la acertada ocurrencia de protestar contra la presencia de la señora alcaldesa en el acto religioso católico de bendición de las aguas de nuestra bahía junto al párroco de la Mayor, y como republicanos laicos, formación de personas de reconocida bondad y seso, en vez de acudir con agua de la Fontica a «bañar» a la autoridad, convocan al sufrido pueblo para concentrarse junto a la estatua de Augusto, «primer ciudadano», gustó el romano llamarse en vida, con una pancarta que ha de rezar: «Por un Estado Laico».

Gesto cívico; lugar idóneo; día soleado; concurrencia, nutrida la de la bendición; sufrida, la del Estado. Trascendente, más que el número, el gesto y la noble aspiración que el gesto apunta «Por un Estado Laico».

Más, si comenzáramos por el principio, los laicos deberíamos iniciar la fiesta cuestionando el patronato de la Villa. ¿Por qué San Pedro, patrón de Gijón?... ¿Por pescador? Pudiera que por esa marina razón, venga la villa celebrándolo desde tiempo inmemorial, aunque el viejo gremio de mareantes invocaba, no a San Pedro, sino a Santa Catalina... la farera.

De los dispendios, comilonas, predicaciones y alegrías por San Pedro, ya existen noticias desde el lejano 1.578, cuando Juan de Caces, sacristán de la Villa y el prior de Santo Domingo, se repartieron seis ducados por las funciones y predicación del santo...

Sin embargo, los antecedentes, el patronato de S. Pedro, no aparece, como tampoco aparece el de San José, en el «Álbum de Honores de Gijón» que comprende, con notable exclusión que no voy a revelar, los discernidos entre 1.866 y 2001, quizá porque lo de San Pedro, como consta en las historias, viene de mucho más allá, quizá del 1.410, cuando comenzó la edificación de la iglesia parroquial que siempre, quizá por estar edificada sobre roca, llevó el nombre del santo apóstol pétreo y pescador. Pedro, santo patrono, con evidente menoscabo de los derechos de San Torcuato, primer santo natural de la villa, o de los del mismísimo Santiago, que llegó a buen puerto en nuestra costa, y se alojó, según tradición, en la casa paterna de San Torcuato, -donde más tarde don Gaspar edificaría las higiénicas habitaciones de su «prao»-, antes de culminar su viaje al fin de la tierra.

Para nada habla don Calisto de Rato y Roces, tan laureado, del patrocinio de San Pedro, ni del patronato de San José, que aún andaba pendiente de edificar, como hoy anda el asilo de San Bango, el notable inversor suizo...

De cuestionarse cívica y laicamente el patrocinio de S. Pedro, la villa podría sopesar colocarse bajo el amparo de las armas de su primer rey, don Pelayo; o a la sombra del fecundo saber, de su primera ciudadano, don Gaspar de Jovellanos, no el del prao, donde encontraron cobijo cientos de parejas de Cimavilla, algunas retratadas por don Sebastián, en su Retablo, y donde, en vida, casi reinó, después de D. Gaspar, el «Quincianu», el famoso violinista ciego, con su «Quinciana». O, si por razón de la crisis general, prefiriéramos colocarnos al amparo de una levita empresarial, podríamos buscar la de D. Anselmo I Cifuentes, el gran emprendedor que proveyó a Gijón de agua y cristales, de caminos y vapores...

Y tal como están los tiempos y por no oír a la ministra hermana del señor Oído, bien pudiéramos buscar también, como solteros, divorciados y viudos, patrona... Empresa, ciertamente, difícil, que escasas son las damas que aparecen en nuestra historia. Mdme. Garrau, la introductora en la villa de las artes hosteleras y culinarias, ciertamente no procede; habríamos de mirar hacia doña Concepción Arenal, la viuda de García, que durante años vivió en el paseo de Begoña...; o, por supuesto, en ello estamos de acuerdo, habríamos de fijarnos en doña Rosario Acuña, la anticlerical señora de Laiglesia, cuyo entierro a hombros de la Providencia al Sucu bajo la lluvia, constituyó el mayor retablo obrero del Gijón progresista.

Honores; reconocimientos; «alabamientos», y hasta «desprendimientos» pardo-populares, se reparten en San Pedro. Tarde de galardones. Si antaño las distinciones eran raras y medidas, hogaño, con periodicidad anual, abundan como las mieses. Raros hijos predilectos, San Pedro, en 1.907; don Dionisio en 1.949; don Nicanor en 1.963..., luego, después de don Torcuato hubo años en que se repartieron a pares, como en 1.992 y 1.994... A manos llenas se reparten actualmente los honores. Merecidos siempre, ¡qué duda cabe!, pero excesivo su número. Tengo amigo, al que apenas abotona la americana de su traje oscuro, que teme le toque cualquier año una de las gracias... «¡Me faltan ánimos para otro traje. Máxime ahora, que decidí incinerarme!»

Antaño, el último traje oscuro lo encargaban los caballeros para la última caja..., ahora, para el apurón de los repartos de San Pedro.

servido por ateneo-republicano-de-asturias sin comentarios compártelo

22 Junio 2008

CONTRA LAS MENTIRAS..., CUANDO HASTA LOS NOMBRES MIENTEN, de Andrés Corsino Alvarez

CONTRA LAS MENTIRAS..., CUANDO HASTA LOS NOMBRES MIENTEN

En este reino, no reinan ni la dignidad ni el honor...; reinan, los grandes yates de recreo; reinan los helicópteros privado-deportivos; reinan, las grandes fincas, donde desde el rey al ministro tonto, todos cazan al vuelo o al ojeo ... Reina, en definitiva, como siempre reinó, “La Escopeta Nacional”...

Pero si el reino es pura entelequia, no son menos entelequiables los partidos políticos, arroyo por el que discurren la mayor parte de las aguas pútridas de la perfidia nacional, véanse las continuas actuaciones judiciales, sus deudas multimillonarias con las entidades financieras, su sujeción a los grandes intereses del capitalismo especulativo "na" y "supranacional"; o mírense las votaciones en temas que afectan al honor del sistema, como la reciente del Parlamento Europeo, donde sólo dos nacionales del Condado de Cataluña, los señores eurodiputados Borrell y Obiols, recordaron a los socialistas de la Europa y del Reino, y a la señora Fernández de la Vega del Eo y al señor Zapatero de León, que el hombre, aunque sea emigrante, blanco, amarillo o negro, y más, si el que ha de respetar, se dice “rojo”, es hombre y merece el goce y el respeto íntegro de sus derechos humanos; votando los dos eurodiputados contra las órdenes de su grupo, favorable a la moción nacida de los santos “huevos”, que hace más de quince años puso sobre el tapete de la Francia, M. Le Pen, y que ahora de la mano de “Sarko”, su sucesor, se han puesto, con general beneplácito, sobre el mantel de la merienda de Europea, han dado una lección de honor y un voto a la esperanza.

Le Pen, con una o dos “ns”, se ve así, gracias a cristianos y socialistas y a sus viejos huevos, convertido en el “padre” de la Nueva y Desgraciada Europa, en la que los “unos”, los “otros” y los excomunistas del Este, hacen la misma cosa: nanys de la más ciega y loca oligarquía.... Los y las nanys europeas, aplauden la locura, mientras cobran ingentes salarios y opíparas dietas no por trabajar sino para garantizar su vida actual y futura. Algunos, no es de extrañar, por Buena, hasta la quieren Eterna...

Partidos Políticos que además de sus pecados, según nuestro precepto Constitucional Sexto (el Sexto Mandamiento de la Ley de Dios es “No Fornicar”), expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumentos fundamentales para la participación política... Su estructura interna, sigue el precepto, y funcionamiento deberán ser democráticos

-¡No Jodas, Judas!; dice el lector del Sexto; “ni desees la mujer del prójimo, o próximo”, dice el Nono... –No la jodas, nano.

Que el primer Partido, y sostén del reino, se llame Socialista Obrero Español, cuando no mantiene, y para eso de cara a la fachada, nada más que una reivindicación de “formas y conveniencias sociales modernas,o de progreso”, pero no de “fondos”, es una burla manifiesta desde hace 33 años, la edad de Cristo, al pablismo originario. Debería llamarse Partido Progresista Dinástico, o el “sagastino”; que el segundo, el de los españoles “de bien”, se llame Popular, cuando revienta de antipático e impopular y tiene como Presidente Fundador, actual campeón del centro reformador, todavía lo recordaban no hace mucho en el país Euskaldún, al fiel ministro, sirviente del Dictador; responsable, además de los acuerdos del Consejo de Ministros de la dictadura en torno a la ejecución de sentencias de muerte, de los bárbaros y luctuosos sucesos de Vitoria y Montejurra, no es más que puro disparate. Debería llamarse, Partido Reaccionario Conservador, o “pidalino”. Que el tercer partido lleve el nombre de “Izquierda Unida”, cuando no es más que un “nido” de víboras dispuestas a “envenenarse”, insultarse y desahuciarse, unas víboras a otras, más que disparate, es crimen de lesa democracia..., interna, externa y hasta medio pensionista, que es la que toma el plato del día en el Palermo... Debería llamarse Partido Marxista Ladino.

Las Españas de la crisis económica, de la construcción salvaje, de la especulación consentida, de la emigración retenida hasta 18 meses; las Españas de la jornada de sesenta y cinco horas semanales y de los viajes al Golfo, son, de años, Españas caducas, sin honor, sin dignidad, sin Armada..., que vive dedicado a sus flores. No quedan ya, como pedía el alminrante “Barcos con Honra”, nuestras aguas las surcan “Yates sin Honra”, pero con mucho botín, y seis o siete Bribones...

Recocer, y purgar, nuestros pecados en las brasas, o llamas vivas de la crisis; sufrir los horrores de la desaceleración primero, y de la depresión después, será nuestro calvario-vía- crucis, nuestros meses o años de “pasión”..., que para más de un centenar de miembros y miembras, ¡Ay, Alberto!, deberían ser, además, de “prisión”...

¡Ojalá, que después de esta terrible prueba, llegue el domingo, -se “vota” en domingo-, de la Resurrección, que no puede ser otro, que el domingo de la Resurrección Republicana!.

Unión Republicana para que ayude a alumbrar el domingo, formada por gentes de fe y buena voluntad. Unión Republicana para concentrar y unir las gentes que aún sientan el picor de la honra herida, que aún aspiren a vivir y morir en estado, al menos, de “aspiración” a la dignidad, a la libertad, a la igualdad.

Alguien, ya muerto, escribió hace muchos años “El que no puedas llegar, es lo que te hace grande”. Que la disculpa de la lejanía, no sea coartada para la inacción. Llegar, llevará más tiempo... Todos sabemos que en el pozo se cae fácil, pero se sale con dificultad. ¡Y llevamos siglos en el pozo oscuro; otros, en el Pazo gozoso!.

¡Salgamos del pozo y nacionalicemos el Pazo!, ¡Salgamos de los viejos partidos!,... ¡Salgamos del reino! Y si hace falta, salgamos de la Europa podrida, que fuera de esta actual Unión, producto de los Huevos de la tortilla francesa de Le Pen y de las sandeces de los buses y rebuaznares, está la Europa libre, la de los reverendos padres fundadores..., a lo que no nombre por no juntar sus respetables nombres con los de la canalla...

Volvamos a hilar, a la luz del candil del estoico, el viejo sueño europeo, que los hijos de la pérfida y los hijastros del Busaznaresh, han destrozado.

Vivamos la aspiración republicana, como pasión salvadora; nunca como cortina tras la que se velan las viejas pasiones dictatoriales del totalitarismo antidemocrático, viejas hoces de campos yermos, o las ganzúas del cerrajero.

Amor a la Principios Democráticos; Defensa de la Soberanía Civil y Laica del Estado; Exigencia de sentido Ético y Social, como normas reguladoras de la Convivencia; Pureza en la Conducta Pública... Sobre estos cuatro pilares puede constituirse la Casa de Todos: La República de los Ciudadanos “Raros”, para desde ella labrar en el futuro soñado para todos.

La República, de no ser el remedio, ahí están Berlusconi y Sarko, y tantos otros sinvergüenzas para certificarlo, permitirá, al menos, encontrarlo; o agotado el mandato, despedir al indigno, si el ciudadano tiene... para ello lo que debe de tener. Cosa que no ocurre en el reino, ni siquiera en el de los cielos...

La República es de este mundo. Puede tener los defectos de este mundo, que podrán corregirse con los votos de todo el mundo. El reino, señores, por el contrario, sólo va bien para los raros cielos...

Andrés Corsino Alvarez., natural del Entrego, vecino de Leganés.

servido por ateneo-republicano-de-asturias sin comentarios compártelo

15 Junio 2008

REPUBLICA... ¡MARCHANDO LA TERCERA!, SEÑOR BONO, de Luis Odeón Ovejero

REPUBLICA... ¡MARCHANDO LA TERCERA!, SEÑOR BONO.

Cada vez es más evidente, junto a la extremada delgadez de la señora ovetense, pretendiente al trono de España, que la República va acercándose al reino...

Muchas tardes, con motivo de las concentraciones contra la guerra aznarina-bushoniana de Irak, de “tricolores” se llenaban por primera vera las avenidas y las plazas de Madrid..., y de casi toda España; una mañana, celebrando el aniversario del asesinato de Riego en la Plaza de la Cebada, fueron decenas las banderas republicanas..., y tras interpretar el himno de Riego la banda de Música de la Policía Municipal, resonaron, como cohetes, los vivas a la República ausente..., que ya se acercaba.

Ayer, sin ir más lejos, la bandera tricolor entró y lució, -quizá por primera vez desde la caída de Madrid en poder de las tropas y amigos del zorro del Ferrol-, en el hemiciclo del Congreso de los Diputados..., donde, antaño, la honraron tirios y troyanos: Alcalá Zamora, Maura, Romanones, Villanueva, Melquíades Alvarez, Carlos Martínez, Ángel Ossorio, Gordón Ordás, Salvador de Madariaga, Julián Besteiro, Azaña...

La tricolor, sin embargo, no gusto al sucesor (sólo en la presidencia) del señor Besteiro), el hábil Bono, que estuvo tan hábil ante la bandera como la Aguirre con su chicle ante las enfermeras del Hospital. Las evidencias hacen perder la cabeza a las derechas... Y Bono, desorientado por la realidad, recriminó al “abanderado”. Y recordó, a las sufridas víctimas del franquismo allí reunidas para escucharle, que allí no estaban para vitorear ni aplaudir, que eran simples invitados del Congreso (“sus invitados”, para entendernos) y que en la casa (la suya, para entendernos), había que respetar la legalidad..., como en su día todos a uno, el trío de cada tribunal de Orden Público, respetaba la legalidad franquista..., que es la que aún nos rige..., al menos en lo que a la corona respecta.

D. José Bono, exministro, y expresidente de una autonomía, sobre la que dejó caer constante lluvia de relojes, como el General Pavía, es amigo de los caballos y, por cuestiones de la legalidad, enemigo de los republicanos..., por la afición, y de la legalidad, en España, cunde el desencanto.

D. José Bono, tan expuesto y tan devoto, como lo estuvo y fue, otro presidente singular, el señor Lavilla, representa casi en el grado de ebullición a la excelencia, la doble moral, el doble discurso, la doble escalera dentro de la jaula legal, por la que el PSOE, hoy pura “Z”, hace correr las “ardillas” y sus nano-ideas.

No se puede cantar las “azañas” de los viejos republicanos, víctimas y mártires del franquismo y olvidar que el actual titular del trono, no fue colocado allí por la Soberana Voluntad de Dios, que entonces sí sería razón suficiente de acatamiento, “Grande es Dios en el Sinaí”, reconoció Castelar, republicano y prudente ante los rayos, sino por la Voluntad , Victoria y Libre Designación del “Caudillo” ferrolano ( no haga el lector broma fácil con la mano), sin que el pueblo pudiera decir ni hoste ni moste, ni hostias benditas de Toledo... Que todo lo había dicho ya el bravo caudillo, cuyos malos modos y maneras, trataba el señor Bono de poner de manifiesto... Y si el “D. Claudio” fue ilegal y cruel, ¿Qué amarre quedaba a los pobres ancianos a quienes sermoneaba el digno presidente para no hundirse en el pantano y permanecer a flote de su historia?..., por supuesto, no era cosa de sacar el pito, ni dar espontáneos mueras, sino sacar la bandera y dar sentidos vivas... Y no hay más bandera para el mártir, que la tricolor por la que sufrió, ni más viva que el viva a la República, que vitorear a la monarquía, ni se ha Oído ni Aído, al pueblo español....

Y don José Bono, después de reñir a los viejecitos y al “osado” valenciá, recogió sus palabras y sus cosas, y dejó a la concurrencia desamparados, con tres palmos de narices..., ni siquiera se fotografió con ellos entre los leones de la puerta...

¿Qué dirá don José el día que el otro de León, proclame la República...? Sus vítores alcanzará la gracia de los cielos, aunque sólo sean los cielos del hemiciclo, que ya desvirgara a tiros, el 23F, el feo Tejero...

Mi difunto padre, me recordaba con frecuencia y todavía en el lecho mortal me lo recordó, la tarde de Lugo en la que saludara al presidente Zapatero con un sencillo “Salud y República”, compañero. Saludo al que correspondió el presidente, como republicano convencido, con su buen deseo “Salud y República”, compañero.

Tanto hablar de República, para bien o para mal, sin entender, ni creer todavía, que muy pronto llegará a pesar de los Bonos, las Acciones y las Misas, sean de novicio, sean de Cardenal...o de los relinchos de la cuadra de “pavíos”.

Me lo había anunciado mi difunto padre, el buen Bártulo Odeón, “Hijo, la república volverá a reinar en España cuando la inflación interanual alcance, otra vez, el 7,5%..., y ya está al caer, ¡ay, Bono, danos antes de la caída, la alegría de la gran boda!, tanto el trono como el 7,5%... Palabra de Don Braulio Odeón, que para la celebración de hoy y para alegría republicana y salud del pueblo, ha recogido su amante hijo,

Luis Odeón Ovejero

servido por ateneo-republicano-de-asturias sin comentarios compártelo

12 Junio 2008

Derecho moral a la República, de ENKIDÚSTENES

La República no cambia la sociedad,
la República permite cambiar la sociedad.

Manuel Azaña

DERECHO MORAL A LA REPÚBLICA

Algunos estudiosos del republicanismo piensan que la única legalidad existente en
España es la derivada de la Constitución de la II República, promulgada el 9-12-1931 y
abolida, ocho años después, por una brutal sublevación militar absolutamente ilegal.
Seguramente llevan razón, pero la realidad es que han transcurrido casi setenta años
desde aquella fecha y un decisivo relevo generacional acompañado de una sistemática
intoxicación de la memoria colectiva, por lo que especular sobre la vigencia de aquella
legalidad tan inicuamente robada es inútil, por mucho fundamento que tenga esa teoría.

Otra cosa es lo que sucede con el inestimable acervo moral acumulado desde la I
República, en 1873. Ni el transcurrir del tiempo, ni los artificiosos legalismos y engañifas
realistas, han podido extirpar del más profundo sentimiento del pueblo, el recuerdo, el
deseo y el inalienable derecho a instaurar definitivamente la república democrática. Por
ello, esos súbditos con vocación de ciudadanos, despojados de su honor durante las
siete décadas en las que ha reinado de nuevo el afrentoso ¡vivan las “caenas”!, quieren
recuperar la dignidad perdida. Algunos, advertidos por Manuel Murillo Carrasco, creen
que el sagrado derecho moral a una nueva República, la III, debe consumarse ya.

¿Pero que República? La escasa parte visible del mal llamado republicanismo está
contaminada y tan enfrentada que unas siglas se encrespan ante la república que proponen
las opuestas, y algunos propósitos “ultra” espantan a una sociedad centrada. Y es que al
existir un elenco ideológico tan variopinto: desde anarquistas hasta falangistas, pasando por
liberales, socialistas, neocomunistas…, cada uno aspira a una república sometida a su
doctrina primordial, puesto que la mayoría solo son republicanos muy en segundo lugar.

Por contra, la callada mayoría invisible (que está replegada al discrepar de ese
contaminado y fragmentado guirigay, interesadamente manipulado) está constituida por
republicanos cívicos o puros, que desean una República abierta y sólida; una República
de todos y para todos; y con vocación de estabilidad, permanencia y pacifismo.

El republicanismo cívico mayoritario cree que la Constitución de la III República
debe ser concisa, arbitral, progresista, aglutinante; con separación de poderes, garantía
de derechos y alternancia, respeto a las minorías, y elección periódica y directa de los
Presidentes de la República y del Gobierno, del Fiscal General, de la cúpula de la
judicatura, de los alcaldes… Cree que debe existir una ley electoral plenamente
democrática, en la que cada persona valga un voto, y en la que cada miembro del
legislativo deba dar la cara ante sus representados al ser elegido en distritos
unipersonales con listas mayoritarias y, en su caso, tras segunda vuelta. Es decir, pide
virtud, credibilidad, responsabilidad y una democracia radical, y no predeterminada, en
la que cada Administración salida de las urnas gobierne sin hipotecas en su legislatura.
Incorporar postulados partidistas es disgregador y retardatorio, pues diferiría una
república propia de los ciudadanos, y no de los gobernantes, ni de los partidos, en la que
sería inadmisible una partitocracia “recalificadora” tan corrompida como la actual.

El republicanismo cívico debe ser la columna vertebral de la III República, en la
que la ciudadanía se articule en torno a un núcleo de derechos y deberes aceptados y
participe también entre elecciones, sea un ejemplo de ponderación republicana para los
“ultra” exaltados y reivindique el sometimiento del interés particular al general, la
igualdad ante la ley, el desarrollo sostenible, la libertad y moralidad política, la
observancia de los Derechos Humanos en razón del nacimiento, un territorio armónico y
habitable, la promoción por mérito y esfuerzo personal sin discriminación sexual, unos
medios de comunicación no mediatizados por oligarquías financieras, una laicidad justa…

El republicanismo cívico entiende la laicidad como un bien básico de la sociedad
que promueve racionalmente la equidad e impide vicios y desavenencias, pues, además
de establecer la separación entre las iglesias y el Estado, imposibilita la intromisión de lo
meramente comunitario (sea racial, religioso, étnico, clasista o cultural) en lo público (el
dominio de todos) y, por tanto, tampoco puede permitir que nadie sea excluido por su
pertenencia comunitaria a una lengua, cultura, raza, religión, clase social o ideología.

El republicanismo cívico reconoce las diferencias comunitarias en la sociedad,
pero también que el derecho a la diferencia no supone la diferencia de derechos.

El republicanismo cívico debe prepararse para afrontar los sucesos que se prevén
próximos, y cambiar sin traumas la forma de Estado, la ilustración de los sandios...

Se ruega difusión.

ENKIDÚSTENES 08

Tags: enkidustenes

servido por ateneo-republicano-de-asturias sin comentarios compártelo


Sobre mí

Fotos

ateneo-republicano-de-asturias todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera